Finca Tlacotengo. Sirve una taza y date un momento para disfrutar de lo que sigue adelante.
22,70 € IVA Incluido
Volver a empezar también forma parte de esta historia.
Hay tierras que guardan el trabajo de varias generaciones. Finca Tlacotengo, en Fortín, Veracruz, es una de ellas.
Su historia familiar comienza en 1930, cuando el abuelo de quienes hoy continúan su legado compró cien hectáreas dedicadas al café y a la caña de azúcar. Décadas después, en los años setenta y ochenta, su centro de procesamiento llegó a recibir hasta doscientas toneladas de cereza de café al día.
Imagina el movimiento de aquellos años. Las cosechas llegando, las jornadas de trabajo, el café como parte de la vida de una familia y de toda una región. Pero el campo también tiene momentos difíciles.
A finales de los noventa, la roya, una enfermedad que afecta a los cafetos, arrasó los cultivos. Tocó tomar decisiones, renovar y empezar de nuevo. La siguiente generación recuperó treinta hectáreas con variedades resistentes y una forma de cultivar que daba más espacio a la naturaleza.
Hoy, los árboles proporcionan un 40 % de sombra en las parcelas. Entre ellos conviven abejas meliponas y arañas que ayudan al control natural de plagas. Cada una tiene su lugar en el cafetal.
Y hay un rincón especialmente interesante: una hectárea dedicada a probar variedades que puedan adaptarse al cambio climático. Mientras una parte de la finca da la cosecha de hoy, otra busca cómo cuidar las de mañana.
De este lugar procede nuestro café, cultivado a 1.150 metros de altitud. Su variedad, Obatá, tiene un grano grande y una maduración tardía. Después de la cosecha, continúa su recorrido en la cercana Hacienda La Capilla, donde se procesa mediante lavado. Allí pasa doce horas de fermentación, se lava y se escurre a mano. Después se seca en camas africanas, dentro de un túnel, durante siete a quince días, según lo permita el clima.
Todo ese recorrido termina en una taza dulce y equilibrada, con fragancia a vainilla, notas de frutos secos, un toque cítrico y cuerpo sedoso.
Un microlote de casi tres mil kilos de café verde, valorado con 83,50 puntos en cata.
Cuando lo prepares, tendrás entre las manos una pequeña parte de una historia que sigue creciendo. Una finca que ha conocido la abundancia, ha atravesado las dificultades y ha encontrado la manera de continuar.
Finca Tlacotengo. Sirve una taza y date un momento para disfrutar de lo que sigue adelante.